Estoy segura que cualquier hombre ha tenido un mal día. Simplemente las cosas no salieron como las planeas, hace un calor horrible, se descompone el aire acondicionado, sufres de hambre mortal, lo cual ocasiona un dolor de cabeza terrible. Sabes que tu pobre novia no tiene la culpa de nada, pero te quieres desquitar y armar un escándalo a la menor provocación.

¿Suena mal? Ahora imaginen que eso nos pasa a todas las mujeres del mundo una vez al mes durante unos días. Momentos en los que podemos cambiar de un segundo a otro de ser unos hermosos angelitos a unos demonios con una montaña rusa de hormonas y cambios de humor. Además del desmadre físico que ya todos conocemos, estos son algunos de los síntomas de cuando estamos en nuestros días.

Trataré de explicar, despiertas por la mañana, notas que tu cuerpo está hinchado y tu rostro no es tan bonito como antes ya que hay algunos granitos inoportunos que no fallan. El sólo hecho de levantarte es razón suficiente para darte cuenta que estás de muy mal humor, ¿motivo? No lo hay.
Te subes a tu coche y escuchas tu canción favorita, olvidas tu mal humor y hasta la bailas gustosamente. Al escuchar los primeros acordes de la siguiente melodía sueltas un llanto peor que Magdalena porque ya te pusiste sentimental. Después de terminar el llanto vuelve el mal humor. La historia se repite a lo largo del día.

No obstante vienen los magníficos cólicos, imaginen a unos pequeños duendesillos que viven dentro de tu abdomen cuya diversión es picarte con alfileres, no vienen solos, también te manejamos inflamación abdominal similar a un embarazo de 4 meses, dolor de cabeza, náuseas, dolor de boobies, te sientes constipada, dolor de espalda, etc. Algunas pobres víctimas hasta llegan a vomitar. Adicional a todo esto nos sentimos incómodas, acaloradas y/o con escalofríos.

Estoy segura que a cualquier hombre con un día que sintiera esos achaques pediría el día en el trabajo para que su mami lo consintiera. Sabemos que Diosito los quiso más, y, afortunadamente para ustedes, no tienen idea de lo que estamos hablando. Piensen que esto es sólo un recordatorio calendarizado de que lo bueno realmente viene con el embarazo.

No pedimos mucho, sólo que entiendan y se pongan en nuestro lugar. Sí estamos irritables, sí somos insoportables, pero agradeceríamos su apoyo y comprensión. Reconozco que nosotras también debemos estar conscientes que no tienen la culpa y debemos tranquilizarnos un poco.

Por último, si presientes por los comportamientos previamente señalados que una mujer a tu alrededor está en esa época difícil nunca, JAMÁS, le digas “uy, ¿estás en tus días o qué?” la respuesta no te gustará.